Me han contado que es su canción, y es que toda vida tiene una banda musical, y la de Alvaro que se acaba de ir al seminario, la tiene.
Cuando estaba haciendo la oración en el sagrario me la he puesto, y me he emocionado mucho pensando en él. Le he imaginado mirándole, sonriendo con complicidad hasta que al final ha cantado “y yo le he dicho que sí”
Apenas le conozco y ya le quiero como un hijo, y como tal tomaré sus nombres, y los iré pronunciando uno a uno, sintiendo la emoción con la que Él los ha paladeado: Jaco, Nacho, Pablo, Borja, Tono. Rafa, Carlos…
Solo sentir que yo también “le he dicho que sí” a pasar mi vida rezando por cada uno de ellos, como lo hace cada monja que dará su vida solo para mantenerlos en pie.
Y me valdré del mejor cómplice, José el gran pringado
