El número de consultas al psicólogo en España ha crecido hasta el punto de que el 21,2 % de la población ha necesitado asistencia en los últimos doce meses, convirtiendo esta titulación universitaria en una de las más demandadas. Esta saturación se replica en la psiquiatría y en un consumo de ansiolíticos que se ha disparado un 24 % en el último año. En paralelo, observamos el auge del coach, erigido como un salvavidas moderno y casi imprescindible para lograr ordenar el pensamiento. El dato más estremecedor es definitivo: en 2024 se registraron en España 3.953 suicidios declarados, lo que supone once vidas truncadas a diario.

En el momento de mayor desarrollo de la historia, con una IA que nos dice que se va a encargar de casi todas las cosas, resulta que el problema no está en las máquinas ni en la tecnología, sino en la persona.

No hace falta ser un gran analista para saber que no vamos bien y que, si no tomamos decisiones, la vida las tomará por nosotros o, lo que es peor, lo hará la IA.

Hoy más que nunca nos toca volver al lado humano de las cosas, el único que quedará, aunque todo cambie.

La misión es titánica pero vital: se trata de salir a rescatar a la persona y ponerla en el centro de nuestras empresas, familia y sociedad.

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